EL PAPEL DE LOS PADRES EN EL MÉTODO SUZUKI


Como es bien sabido uno de los principales fundamentos del Método Suzuki es la implicación de los padres.

A lo largo de los años, nos hemos encontrado padres de todo tipo y condición, todos muy implicados con el Método, pero cuyos resultados a la hora de que sus hijos toquen un instrumento, han sido muy diferentes.

Independientemente de las situaciones familiares de cada uno, vamos a tratar de daros unas nociones y pautas para que cada familia pueda aplicarlas en el aprendizaje del instrumento.
 
 
 

TRABAJO EN CASA

El trabajo para casa debe estar definido claramente por el profesor durante la clase. Si este trabajo no está bien entendido, y esto puede ocurrir, los padres pedirán explicaciones complementarias al profesor (sin interrumpir la clase) y sin sentir apuro por ello. Un complemento de explicaciones sobre el trabajo puede ahorrar una semana de práctica errónea con vuestro hijo. Las informaciones bien entendidas son más sólidas, el trabajo en casa, podrá efectuarse en mejores condiciones. Hay que abstenerse de adelantarse al plan de trabajo indicado.

Aspectos que debemos tener en cuenta en el trabajo en casa

  • Organizar bien el tiempo
  • Hacer un plan de clase, fijando objetivos, pero siendo flexibles
  • Calma, paciencia y predicar solo con el ejemplo
  • Perseverar, “no tirar la toalla”. Buscar otros caminos y dividir las dificultades
  • Solo corregir un punto de cada vez
  • Dar un número determinado de repeticiones

Dejar tocar al niño libremente una vez transcurrido el tiempo de práctica y cumplido el trabajo pedido por el profesor; habrá que mantener el equilibrio teniendo en cuenta que el niño se desarrollará de mejor manera si vive regularmente el rigor acompañado de una cierta libertad.

Hay que dejar tocar a los niños solos su instrumento asimilándolo así a un objeto familiar y personal. El niño aprovecha esos momentos para explorar a su manera el instrumento, desarrollando así una relación estrecha y particular con él. Surge entonces una experiencia energética sonora en los más pequeños; después cuando el niño va creciendo, tocará improvisaciones, toda clase de melodías en las cuales aparecerán las técnicas aprendidas.

Este tiempo de libertad jugará entonces un papel beneficioso toda vez que el niño haya trabajado y estudiado con su padre o su madre lo planificado en clase.

El niño trabaja mejor si lo hace a las mismas horas del día. Es un hecho demostrado. Se trata, pues, de un factor a considerar y en particular en el niño sensible al ritmo de vida. La regularidad en el ritmo de la práctica permitirá integrar mejor la educación instrumental y musical de su propia vida. El niño sabe que llegada cierta hora del día es el momento de estar con su instrumento y se acostumbra. Intentemos evitar unas referencias horarias desordenadas donde el niño debe enfrentarse a imprevistos inútiles y sobre todo a irregularidad en su ritmo de vida.

A través de una vida de ritmo regular el niño podrá desarrollar los elementos que constituirán su fuerza interior. Estos elementos en sí mismos necesitan regularidad para ser desarrollados.

Hablamos aquí del sentido del esfuerzo, de la concentración, del desarrollo de las percepciones, de la escucha del sonido y del cuerpo, del dominio del gesto y de la paciencia.

Es muy importante recordar que en el marco del trabajo en casa, estamos deseosos de dedicar un tiempo a nuestros hijos para ayudarles a realizarse como personas.

Aprenderemos a conocerles mejor y a apreciar sus esfuerzos. Nuestra actitud de educador tendrá un impacto determinante sobre la calidad del  trabajo  que hemos emprendido juntos.

El trabajo del sonido requiere mucha atención y disponibilidad interior a la hora de escuchar. Debemos procurar que el niño esté siempre atento cuando se ejercita. Es, manteniendo con regularidad esta atención, como durante el tiempo de práctica, el niño desarrollará su concentración y la toma de conciencia de sí mismo, de los seres y de las cosas a su alrededor.

Con este fin sacaremos a la luz nuestra paciencia y nuestro buen humor, nuestras sonrisas, el carácter vivo de nuestra voz y nuestra dulzura cada vez que sea necesario. Estaremos atentos para darle regularmente al niño los ingredientes de ánimo y de alegría para que él se nutra de ello y pueda expresarlos.

EL PAPEL  DE LOS PADRES EN LA CLASE INDIVIDUAL

En el método Suzuki el papel de los padres es fundamental. Gracias a su capacidad de comprensión, la utilización de los materiales necesarios para una buena enseñanza y con su comportamiento, el padre contribuirá con eficacia el buen desarrollo de su hijo.

Se pide a los padres que participen en las clases de sus hijos. Su presencia es imperiosa y activa: durante este tiempo deben comprender las directrices de una lección y el sentido del trabajo emprendido. Se les recomienda tomar notas con el fin de no perder informaciones útiles para el trabajo en casa con el niño. Sabemos por experiencia que ninguna memoria es infalible. Se trata de aprovechar cada información.

Una buena enseñanza depende de un sano intercambio de energía entre el alumno y el profesor. No intervenga durante la clase a no ser que el profesor se lo pida. Sugerimos se mantengan físicamente un poco alejados del espacio del niño y del profesor durante la clase. Evitarán así influir en el niño con una energía negativa de un eventual descontento, de una impaciencia o de cualquier otro tipo de angustia. Además, responder a la búsqueda de una aprobación continúa por parte del niño, no siempre refuerza su confianza.

Es cierto que el niño busca naturalmente la aprobación de sus padres pues son una referencia para él. No se trata pues de quitársela sino de crear un clima de equilibrio en el cual el profesor pueda trabajar a gusto. Debemos alentar a nuestros hijos para que consigan éxito por sí mismos, ya que tendrán que hacerlo cada vez más a medida que se vayan haciendo mayores y no solamente con el fin de darnos gusto.

Un clima de confianza y de escucha sana es deseable y permite al profesor expresarse. Sin embargo, los padres no deberán dudar en pedir un encuentro con el profesor si un problema particular se presenta con el fin de hablar de ello y buscarle una solución.

EL PAPEL DE LOS PADRES EN LA CLASE DE GRUPO

La presencia de los padres en esas clases es también importante para el desarrollo del niño. En el grupo van apareciendo diferentes aspectos de la personalidad del niño cuando entra en contacto con los demás. Para algunos niños esta puede constituir su primera actividad dirigida en grupo. Se les pide una escucha atenta y silenciosa durante la clase. Cuando la energía de un grupo va orientada hacia la calidad de la escucha, el profesor puede avanzar más en su trabajo. El contenido de las clases de grupo, los distintos ejercicios, juegos y formas de trabajar las piezas constituirán una fuente de información muy útil para el trabajo en casa, apúntelas. Estas clases permitirán a los padres percibir puntos fuertes y débiles de su hijo en su capacidad de dinámica de grupo. Sin embargo, como en las clases particulares, pedimos a los padres que no intervengan durante las clases de grupo pues son un momento privilegiado durante el cual el niño aprende a hacer música con sus compañeros. Dejemos, pues, al niño su espacio de independencia y su derecho a experimentar su personalidad con otros. Intentemos apreciar esos momentos en los cuales el aprende a conocerse sin manifestar nuestro ardiente deseo de verle alcanzar éxito o nuestra desaprobación cuando no logra algo. Cuando los niños van progresando conviene recordar que las clases de grupo, entre otras cosas, sirven para profundizar y repasar lo que ya se ha estudiado en el repertorio. El niño presentará entonces las piezas que ya han sido estudiadas con su profesor y no las que están en curso de estudio. Si el niño no sabe una pieza, la mejorará más tarde más rápidamente pues la habrá visto tocar y la habrá escuchado. Manteniendo y repasando su repertorio en casa, el niño aprovechará mejor estas clases y ganará más confianza en si mismo.

ORGANIZACIÓN DE LA CLASE INDIVIDUAL :

El esquema de la clase se va a dividir en distintos apartados:

El punto de trabajo específico que se mande en cada clase para corregir diferentes aspectos, bien sea de postura, colocación, técnica de mano derecha o mano izquierda. Este punto se practicará con los ejercicios, las piezas nuevas y sobre todo, con las piezas de repaso.

Aprendizaje de los ejercicios y piezas de los volúmenes. Tanto piezas como ejercicios se tocarán siempre de memoria.

Repaso: elemento fundamental del aprendizaje del niño/a. Dependiendo de la dificultad y la duración de las piezas se determinará si son 2, 3 o 4 piezas. Recordar que los alumnos Suzuki deben conocer de memoria todo su repertorio, desde el vol. 1 al 10.

Es necesario que los padres traigan a la clase el cuaderno de práctica todos los días, y que apunten en él todo aquello que se diga en la clase y sus dudas sobre cualquier aspecto de la misma.

El objetivo de este cuaderno es mejorar la formación del alumno, organizando mejor la clase, asegurándonos de que todos los aspectos están entendidos y son trabajados correctamente, además tenemos un mayor conocimiento y control de la progresión en el aprendizaje.

Espero que todas estas pautas, os sirvan para seguir disfrutando de este camino tan maravilloso como es el aprendizaje de un instrumento.